Lo que técnicamente llamamos onicocriptosis es, básicamente, lo que todo el mundo conoce como una uña encarnada. Ocurre cuando un trozo de la uña se clava en la carne del dedo. El cuerpo lo detecta como si fuera un enemigo externo y reacciona de la peor manera: con un dolor agudo que casi no te deja ni calzarte, inflamación, enrojecimiento y, en muchos casos, una infección bastante molesta.
Si estás pasando por esto, lo primero que hacemos en la clínica es ir directos al grano: quitarte el dolor desde el primer día. Para ello, retiramos con mucho cuidado ese trocito de uña (la espícula) que está presionando la carne y controlamos la infección si la hay.
A partir de ahí, buscamos la mejor solución para que no te vuelva a pasar:
No esperes a que la infección empeore o a que el dolor te impida caminar con normalidad. Pídenos cita, revisamos tu caso y le ponemos solución en un momento.